Corría el año de 1984 cuando Djavan, ya toda una estrella de la música brasileña, escribió estas líneas en la presentación de su álbum Lilás.
Las recojo, no solamente por su belleza y el impacto que me produjeron, sino porque, de algún modo, son el mejor resumen de la persona y el artista que se funden en su humanidad, cálida, descomplicada, simple y a la vez infinitamente compleja.
Djavan es un talento imposible de encasillar pero, al mismo tiempo, es nítido y contundente en su concepción de la música.
Sabe cómo lograr el sonido que quiere y mantiene un equilibrio siempre ávido de innovación y vanguardia. el tiempo
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