El único costo que tienen que asumir estos pequeños por pertenecer a la orquesta, es el de mantener un buen resultado académico en sus colegios. Este detalle llama la atención, debido a que el niño se convierte en el único responsable de su permanencia en el programa y les quita a sus papás la carga de proveerles a sus hijos un tiempo libre constructivo.
jueves, 25 de octubre de 2012
libertad
Desde hace 4 años, y por iniciativa de Lilly Scarpetta, arrancó este proyecto que, a través de la práctica de un instrumento musical, les brinda a estos niños de estratos uno y dos, un nexo de pertenencia a la sociedad con muchos beneficios adicionales. Si tenemos en cuenta el entorno social tan precario en el que viven estos pequeños, la posibilidad de asistir diariamente a la Fundación es un privilegio, porque aparte de recibir clases gratuitas de instrumento y teoría, reciben también una nutritiva merienda y el cariño de profesores dedicados a transmitirles herramientas útiles para la vida, además de alejarlos del pesado ambiente de la calle.
El único costo que tienen que asumir estos pequeños por pertenecer a la orquesta, es el de mantener un buen resultado académico en sus colegios. Este detalle llama la atención, debido a que el niño se convierte en el único responsable de su permanencia en el programa y les quita a sus papás la carga de proveerles a sus hijos un tiempo libre constructivo.
El único costo que tienen que asumir estos pequeños por pertenecer a la orquesta, es el de mantener un buen resultado académico en sus colegios. Este detalle llama la atención, debido a que el niño se convierte en el único responsable de su permanencia en el programa y les quita a sus papás la carga de proveerles a sus hijos un tiempo libre constructivo.
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