martes, 21 de mayo de 2013
La experiencia en vivo
Como músicos, intentamos buscar ser lo más perfectos posibles, pero la verdad es que en la música siempre hay nuevas formas de interpretar. Lo único que podemos hacer es lo mejor para redescubrir y analizar las piezas. La experiencia en vivo, lo que te dice la música. Es como cuando toco un nocturno de Chopin. Realmente estás hablando con Chopin, lees su mente, sientes su ritmo cardiaco, su pulso, y te metes en el momento de su vida. Cómo combinamos esos sentimientos originales de una pieza con tu propia interpretación; cuando eso hace clic, la magia funciona. En la música, lo que necesitamos siempre es la pasión.
‘Angry’
Si, mi primera profesora en Beijing... Es una historia muy triste. El error fue profundo: nos decían que la profesora ‘Angry’ (enojada) era una de las mejores y era clave para poder entrar al conservatorio. Todo el mundo decía que era buena para los niños, y tenía amigos que viajaban de Shenyang para estudiar con ella. Es lógico que uno siga esos pasos. La decisión no fue correcta: nunca hubo química, y eso es doloroso. Fue como haber perdido ese link. Nada le parecía bien. Durante seis meses fue un proceso poco natural. Si hubiera seguido con ella, habría sido trágico.
viernes, 22 de marzo de 2013
letra y musica
-¿La letra y la música, con ese ritmo de joropo al tiro?
-Todo, todo junto, al tiro como joropo, con esos acordes, y la letra era como si yo me la hubiera sabido. Entonces me asusté también. Si yo no soy máquina de hacer canciones. Cantaba canciones de la Violeta y había hecho un par de canciones, horribles -sonríe-, que no vamos a decir cuáles son, aunque las he rescatado ahora, fíjate, las he recogido del tarro de la basura, porque encuentro de que repente son muy drástica conmigo misma.
Isabel Parra ya tenía para entonces ese contingente de canciones con música suya y versos de Violeta Parra, como el vals "Qué palabra te dijera", la tonada "Como el roble en el verano", la canción joropo "Lo que más quiero" y las canciones "Solitario solo" y "Al centro de la injusticia", entre otras. "Había hecho canciones con texto de la Viola y música mía, que eso no me costó nada", recuerda. "Pero son urgencias, esos textos de la Violeta había que mostrarlos porque son maravillosos".
-Todo, todo junto, al tiro como joropo, con esos acordes, y la letra era como si yo me la hubiera sabido. Entonces me asusté también. Si yo no soy máquina de hacer canciones. Cantaba canciones de la Violeta y había hecho un par de canciones, horribles -sonríe-, que no vamos a decir cuáles son, aunque las he rescatado ahora, fíjate, las he recogido del tarro de la basura, porque encuentro de que repente son muy drástica conmigo misma.
Isabel Parra ya tenía para entonces ese contingente de canciones con música suya y versos de Violeta Parra, como el vals "Qué palabra te dijera", la tonada "Como el roble en el verano", la canción joropo "Lo que más quiero" y las canciones "Solitario solo" y "Al centro de la injusticia", entre otras. "Había hecho canciones con texto de la Viola y música mía, que eso no me costó nada", recuerda. "Pero son urgencias, esos textos de la Violeta había que mostrarlos porque son maravillosos".
La Habana
-Lo que pasa es que esa canción es "Ni toda la Tierra entera": yo no había puesto los pies en Europa. Me encerré en mí misma, en La Habana, me sentía responsable del Golpe también, de muchas cosas, hasta culpable me sentía. Había decretado que yo no tenía nada que cantar, que no hablaba con nadie. Y un día hablé con la Beatriz Allende (una de las hijas del Presidente Salvador Allende, a quien años después Isabel Parra dedicó la canción "Un nombre, un apellido", grabada en 1979), que no éramos amigas, pero ella iba a la Peña y era una persona maravillosa. Y me dice "Isabel: tú tienes que salir a cantar". La escuché no más, pero me quedó eso.
"Ni toda la tierra entera", esa canción, nació un día a fines de 1973 en el Hotel Presidente en La Habana, recuerda la autora.
martes, 12 de marzo de 2013
Una reflexión
Y para ver esta tragedia no hay que ir a la TV: a ella se va a soñar que todo es mejor y posible, a tener esperanza, a presentir justicia y finales felices, y si todo luce tan desalmado, mejor se va para otro canal. No basta con ser realistas, hay que reinventar la realidad, y en esa reinvención se crea la televidencia.
Demasiada ONU, poca cultura común del televidente. Lástima: era una buena promesa. Y bien por el esfuerzo. Una reflexión final: mientras contra la droga existe la DEA y todos los países invierten millones de dólares, y a las armas las alaban todos los sistemas de gobierno, contra la trata de mujeres solo existe una Oficina contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas. ¿Es más grave la droga que las armas y la trata de personas? En la moral de nuestro tiempo, sí. Por eso todo lo que se dice sobre trata de personas y explotación sexual es pura “promesa”.
Se muestra que hay actores de España, México, Puerto Rico y Colombia. Se tiene una selección de actores muy diversa y muy buena. Esta serie tiene todos los elementos industriales para dejar de ser melodrama, narcodrama, chistemedia y no dar tregua al televidente porque cuenta la cruda realidad en tono de la tragedia que nos habita. ¿Entonces? Que todo es demasiado lúgubre, trágico, maldito; que hay poco melodrama, la esperanza no habita ni a la historia ni a los personajes, todo luce oscuro para dar el tono de que nada anda bien; que todo es demasiado patético y parecido a la realidad.
martes, 26 de febrero de 2013
‘el Matador’
En la actualidad –y desde hace 10 años–, el Septeto está integrado por Eugenio Rodríguez ‘Raspa’, voz líder y director musical; Francisco David Oropesa ‘el Matador’, bongó y director general; Enrique Abdón Collazo, tres; Raúl Acea ‘Kao’, contrabajo; Crispín Díaz, primera voz y maracas; Dagoberto Sacerio, guitarra y segunda voz, y Raúl Miranda, trompeta.
Ellos son los intérpretes de Échale salsita, Esas no son cubanas, El bardo, Mayeya (No juegues con los santos), Dónde andabas anoche, Noche de conga, Suavecito, Cuatro palomas y Mentira Salomé, entre otras, que son las canciones de Piñeiro, un hombre sencillo que desempeñó distintos oficios en La Habana (donde nació en 1888 y murió en 1969), como albañil y vendedor de tabacos, pero que desde niño se interesó en la música, iniciándose en coros para luego convertirse en un grande de la interpretación y el conocimiento del son.
sigue Oropesa
Se trata, sin duda, de uno de los grupos más importantes y antiguos de la isla (fue fundado por Piñeiro en la década de los años 20 del siglo pasado) y a sus 85 años no da señales de agotamiento.
Todo lo contrario: lleva cuatro generaciones de músicos “manteniendo su excelencia musical, preservando y enriqueciendo el folclor cubano, la música popular y tradicional de la isla. Somos portadores de una ‘tímbrica’ y un estilo auténticos creados por Piñeiro”, sigue Oropesa.
jueves, 17 de enero de 2013
cuenta Vives
“Uno hace las cosas y no sabe a dónde llegan. Michel es un pelado de una región del norte de Brasil –donde es típico el folclor con acordeón, llamado el forrò–, y hace años escuchó la música que hacíamos con La Provincia y se fascinó con eso. Así que le pidió un acordeón a su papá, ‘como esos que toca Egidio (Cuadrado)’ ”, cuenta Vives, que habló con EL TIEMPO vía telefónica, mientras finalizaba en Miami los detalles de Corazón profundo, el nuevo álbum que lanzará en abril.
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